lunes, 9 de marzo de 2015

Coherencia y sinceridad en el uso de las TIC

Las nuevas tecnologías actualmente son más que meras herramientas, no se pueden considerar ya simplemente “un mundo paralelo”. Forman parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Por ello, tanto en la escuela como en las familias hemos de enseñar a los más jóvenes a vivir en ese ambiente, haciéndoles ver que ese es también un ámbito para expresar su identidad personal. 

La identidad personal es un asunto escurridizo en el mundo digital. Las nuevas tecnologías permiten obrar con cierto anonimato, o incluso crear identidades falsas. Esto está a la orden del día, y tiene un gran poder de atracción sobre nuestros jóvenes. 

Una realidad doblemente peligrosa

El peligro de las identidades falsas es doble. Por un lado, permite usar las nuevas tecnologías para fines de los que quizá nos avergonzaríamos en el mundo “real”. Los jóvenes emplean cuentas anónimas o falsas de las redes sociales para insultar a sus compañeros, manifestar opiniones que no expresarían sin la protección del anonimato, o hacer comentarios o proposiciones indecentes sobre personas del otro sexo. A mayor anonimato, mayor conflictividad presenta una red social.  Un claro ejemplo de esto es la red social ASK.fmque es completamente anónima y es usada en su gran mayoría para hacer comentarios ofensivos.


El segundo peligro de las identidades falsas es la quiebra que sufre la sinceridad. La sinceridad es una virtud en la que han de crecer los jóvenes en la adolescencia, pues es el rasgo que refleja la autenticidad y coherencia de vida. El joven que no vive la sinceridad en el mundo digital difícilmente lo hará en el mundo “real”, pues el ambiente digital se configura hoy en día como una extensión del mundo real. 

La fuerza de la de coherencia 

Hemos de enseñar a nuestros alumnos que no pueden tener un modo de actuar en el “mundo virtual” y otro en el “mundo real”. Inculcarles que la integridad personal debe llevarles a presentarse en el ambiente digital de un modo coherente con su identidad personal real, y que perfectamente pueden aprovechar esos medios para cumplir mejor los deberes cotidianos con la familia, los amigos o la sociedad. 

Cuando un joven experimenta la fuerza de la coherencia y se convence de que lo que realmente le hace tener amigos de verdad es ser una persona auténtica, ha dado un paso clave en su madurez.