viernes, 6 de febrero de 2015

Aprender a aprender de los niños de MasterChef


Hace un par de días se emitió la final de la segunda temporada de MastercherChef Junior. Como ya conté hace unos meses en otra entrada, soy aficionado a la cocina y sigo con interés ese programa de televisión. Durante esta edición decidí verlo desde la óptica de un profe.

En concreto, durante la final intenté descubrir alguna relación entre ese talent show y las tan famosas competencias. Como las competencias son muchas, me centré en una: aprender a aprender. Y me quedé asombrado de todos los ingredientes que los finalistas pusieron en su receta sobre cómo aprender.

Teresa, conocimiento y pasión

De los cuatro finalistas podemos aprender a aprender. Teresa tenía muchos conocimientos teóricos, conceptos de cómo aprender a elaborar nuevos platos. Pero la principal característica de Teresa era la pasión. Y la pasión le llevó a centrarse solamente en su aprendizaje gastronómico. Ella solo estaba en MasterChef Junior para cocinar, todo lo demás le daba igual. Teresa es pasión, una pasión desbordada, que se convierte en maremoto, que ralla el histerismo, pero que le llevó a ser repescada y llegar a la final.

Ojalá despertemos en nuestros alumnos y en nuestros jóvenes la pasión de Teresa por cosas que merezcan la pena.

Martina, organización y autoestima

Martina, al conocimiento de las recetas, le añadía la capacidad de trabajar limpio, virtud que tanto se agradece en la cocina y en el aula, y de organizarse de forma muy ordenada. Daba gusto ver cómo optimizaba el tiempo y los recursos que tenía durante el reto final.
 Además, Martina evolucionó mucho en seguridad en sí misma a lo largo del programa. Al principio, las críticas de los jueces le hundían pero, poco a poco, comenzó a asumirlas hasta que le llevaron a aprender. Aprendió a aprender. 

Aina, compañerismo y sencillez

Aina era mi concursante favorita, y creo que la de media España. Es la preadolescente que todas las madres quieren como hija. Pero, centrándonos en la competencia de aprender a aprender, ¿qué nos puede enseñar esta niña? En mi opinión, Teresa aporta conocimientos, Martina sube un escalón y llega a las habilidades, y Aina llega a la cima al mostrarnos actitudes. Dos actitudes de vital importancia, que le permiten aprender de una forma más perfecta, no meramente técnica: el compañerismo y la sencillez. 
Aina siempre ha demostrado que por encima de la competición estaba la amistad, incluso en la final. Es muy refrescante, en un mundo cada vez más dominado por la competitividad y los rankings, ver esa actitud en una niña que está luchando por su momento de gloria. 
La otra actitud de Aina me resulta más interesante aún si cabe. Su sencillez al recibir las críticas o las alabanzas de los jueces o compañeros es, en mi opinión, lo que hace que pueda aspirar a aprender más sin quedarse enganchada en la vanidad o en la presunción.

Manuel, ganas de aprender y creatividad

Manuel fue justísimo vencedor de MasterChef Junior, en mi opinión. Todos los finalistas tenían algo que los profesores echamos a veces en falta, y son las ganas de aprender. En Manuel yo las notaba especialmente, por la concentración que ponía al elaborar sus menús, por la intensidad con la que escuchaba a los chefs invitados y por la alegría que transmitía cuando los jueces le enseñaban algo nuevo. 

Pero además de eso, Manuel tenía un plus, que estoy convencido que fue lo que le convirtió en ganador: la creatividad. Desde su hamburguesa de pescado hasta su postre de canalón de calabaza relleno de chocolate blanco, pasando por sus emplatados, todo era creatividad. Y en MasterChef hicieron algo muy importante. No le frenaron, no le dijeron que era un niño y no podía hacer esas cosas, sino que le fomentaron esa creatividad. ¡Cuántas veces me he acordado yo viendo el programa de la famosa conferencia de Ken Robinson hablando de que “la escuela mata la creatividad”! Y así, Manuel aprendió a aprender. Él tenía la creatividad dentro. En MasterChef le permitieron sacarla y que aprendiera usándola. Y vaya si aprendió.

Una última reflexión. Todos los concursantes lo han pasado mal. Todos han tenido momentos malos, de tensión. Todos han llorado. Pero todos volverían encantados a MasterChef. Quizá es porque han aprendido. Porque han aprendido a aprender.