sábado, 15 de febrero de 2014

UN PROYECTO APASIONANTE

Me dedico a la educación desde hace nueve años. Después de casi cuatro años ejerciendo de abogado en una firma de asesoramiento de empresas, me picó el gusanillo de la enseñanza. Probé durante un curso…y aquí sigo.

Educar es una tarea apasionante. Todos los que nos dedicamos a la educación sabemos que consiste en algo mucho más importante que la mera transmisión de conocimientos. Ese plus no es algo objetivo, ni único; está formado por muchas cosas y los docentes creo que nunca terminaremos de ponernos de acuerdo sobre el nivel de importancia de cada uno de esos elementos. Unos pondrán el acento en la socialización, otros en la adquisición de destrezas, habrá quien prime los criterios éticos y otros que den la máxima importancia a la preparación para el mundo laboral. Personalmente, me inclino a pensar que, en última instancia, educar es enseñar a querer. 

Lo que es indudable es que la educación ha de adaptarse a la sociedad en la que cada generación deberá vivir. De alguna manera, los docentes hemos de ser unos adivinos que sepamos leer cómo será la sociedad de dentro de diez o quince años, y preparar a los chicos y chicas que pueblan las aulas para esa sociedad. Cuando uno se asoma al fondo de la taza de café y lee el futuro en los posos, es difícil que no descubra que la sociedad en la que vivirán nuestros alumnos es una sociedad en la que se trabaja, se comunica, se divierte y se convive haciendo uso de las tecnologías. 

Por eso, la educación ha de ir por esos derroteros. Por eso estoy inmerso en el proyecto IPAD. Un proyecto apasionante.

1 comentario:

  1. Chacho, bienvenido a la blogosfera. Te esperábamos desde hace tiempo.
    Buen viaje.

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