martes, 7 de julio de 2015

ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos)

Fernando Trujillo, uno de los comunicadores más divertidos e interesantes que he escuchado en los últimos meses, sostiene que el profesor debe convertirse en alguien que diseñe experiencias de aprendizaje. Es lo que yo he pretendido con el final de curso de 3º de ESO.

En 3º de ESO aun no tienen 1:1. Sin embargo he querido hacer el repaso de Sociales de una manera increíble y especial. Mi idea era trabajar mediante ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) y para ello planteé el siguiente escenario:
  1. Diseño de un conjunto de preguntas por temas para que las desarrollen en grupos de 4 o 5 personas.
  2. Por cada evaluación debían "crear" una colección de preguntas de test con 4 respuestas posibles. Como son 18 grupos de 3 clases distintas, tendré un total de 54 colecciones de preguntas.
  3. También tendré 54 presentaciones de temas y 54 vídeos explicativos de un tema concreto en formato libre, es decir, los alumnos deben hacer un vídeo en la que explican el tema a sus compañeros y al profesor.
Os pongo a continuación una muestra de los vídeos explicativos de los alumnos. Cada uno lo ha realizado con sus medios: móviles, cámaras, cartulina, pizarra, etc


Ha faltado un pelín de experiencia para llegar a tiempo y que pudieran exponer todos. Al test aún no se le ha dado uso pero ahora tengo una buena batería de preguntas que podré utilizar el próximo curso. 

Además, junto con otro profesor, realicé un formulario encuesta que pregunta a los alumnos si les ha gustado y servido esta forma de hacer el repaso, además de servir como test de auto evaluación para los alumnos.

Creo que el proyecto ha salido muy bien y prueba de ello son los vídeos y trabajos que habéis podido ver.

sábado, 4 de julio de 2015

ICOT 2015: el mundo entero pensando en Bilbao

Esta semana he tenido la suerte de participar en ICOT 2015. Este es un Congreso Internacional sobre pensamiento que tiene lugar cada dos años en una ciudad distinta del mundo. En sus más de 40 años de historia, ICOT nunca había sido organizado por una institución que no fuera una Universidad, ni tampoco se había organizado en un país que no fuera de habla mayoritariamente inglesa. Sin embargo, hace dos años, el grupo educativo COAS se propuso la "bilbainada" de traer este Congreso al País Vasco y se ha celebrado esta semana en el Palacio Euskalduna. Más de dos mil participantes de más de cuarenta países. Éxito rotundo. El mundo entero pensando en Bilbao. 

Nunca había ido a un Congreso Internacional y creo que pagué la novatada. La inexperiencia me hizo intentar estar presente siempre en alguna de las varias conferencias o talleres que estaban teniendo lugar al simultáneamente, y no dejar mucho tiempo para hacer contactos, charlar con alguno de los ponentes, o simplemente asimilar las ideas que llovían sin descanso desde el estrado del Auditorio.

No obstante, he disfrutado. He disfrutado muchísimo. David Perkins abrió el Congreso animándonos a "hackear" las mentes para construir un mundo más inteligente. Howard Gardner planteó que el fin de la educación debe ser crear buenas personas, lo que se traduce en buenos vecinos, buenos trabajadores y buenos ciudadanos.
Robert Schwarz y Art Costa nos explicaron cómo enseñar a pensar bien, el primero mediante el uso de las destrezas de pensamiento y el segundo empleando los hábitos mentales. David Jhonson nos puso a trabajar cooperativamente y con Richard Gerver nos desternillamos de risa mientras exponía que el cambio educativo es impepinable y sólo nos cabe amarlo. Finalmente, la madre Montserrat cerró el Congreso infundiéndonos una dosis muy cariñosa de ilusión en una sesión que llevaba por título "En un mundo que llora la educación es un grito de esperanza"

Estas son solo algunas de las sesiones que a mí me hicieron pensar. Tengo dos meses por delante para rumiar las ideas que he oído en Bilbao. Confío en que, como la llovizna de esa mi querida tierra, empapen mi labor educativa del próximo curso. 

La madre Montserrat dijo un par de veces que estaba convencida de que ICOT 2015 iba a suponer un antes y un después en la Educación en España. Así lo sueño. 

lunes, 9 de marzo de 2015

Coherencia y sinceridad en el uso de las TIC

Las nuevas tecnologías actualmente son más que meras herramientas, no se pueden considerar ya simplemente “un mundo paralelo”. Forman parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Por ello, tanto en la escuela como en las familias hemos de enseñar a los más jóvenes a vivir en ese ambiente, haciéndoles ver que ese es también un ámbito para expresar su identidad personal. 

La identidad personal es un asunto escurridizo en el mundo digital. Las nuevas tecnologías permiten obrar con cierto anonimato, o incluso crear identidades falsas. Esto está a la orden del día, y tiene un gran poder de atracción sobre nuestros jóvenes. 

Una realidad doblemente peligrosa

El peligro de las identidades falsas es doble. Por un lado, permite usar las nuevas tecnologías para fines de los que quizá nos avergonzaríamos en el mundo “real”. Los jóvenes emplean cuentas anónimas o falsas de las redes sociales para insultar a sus compañeros, manifestar opiniones que no expresarían sin la protección del anonimato, o hacer comentarios o proposiciones indecentes sobre personas del otro sexo. A mayor anonimato, mayor conflictividad presenta una red social.  Un claro ejemplo de esto es la red social ASK.fmque es completamente anónima y es usada en su gran mayoría para hacer comentarios ofensivos.


El segundo peligro de las identidades falsas es la quiebra que sufre la sinceridad. La sinceridad es una virtud en la que han de crecer los jóvenes en la adolescencia, pues es el rasgo que refleja la autenticidad y coherencia de vida. El joven que no vive la sinceridad en el mundo digital difícilmente lo hará en el mundo “real”, pues el ambiente digital se configura hoy en día como una extensión del mundo real. 

La fuerza de la de coherencia 

Hemos de enseñar a nuestros alumnos que no pueden tener un modo de actuar en el “mundo virtual” y otro en el “mundo real”. Inculcarles que la integridad personal debe llevarles a presentarse en el ambiente digital de un modo coherente con su identidad personal real, y que perfectamente pueden aprovechar esos medios para cumplir mejor los deberes cotidianos con la familia, los amigos o la sociedad. 

Cuando un joven experimenta la fuerza de la coherencia y se convence de que lo que realmente le hace tener amigos de verdad es ser una persona auténtica, ha dado un paso clave en su madurez.


viernes, 6 de febrero de 2015

Aprender a aprender de los niños de MasterChef


Hace un par de días se emitió la final de la segunda temporada de MastercherChef Junior. Como ya conté hace unos meses en otra entrada, soy aficionado a la cocina y sigo con interés ese programa de televisión. Durante esta edición decidí verlo desde la óptica de un profe.

En concreto, durante la final intenté descubrir alguna relación entre ese talent show y las tan famosas competencias. Como las competencias son muchas, me centré en una: aprender a aprender. Y me quedé asombrado de todos los ingredientes que los finalistas pusieron en su receta sobre cómo aprender.

Teresa, conocimiento y pasión

De los cuatro finalistas podemos aprender a aprender. Teresa tenía muchos conocimientos teóricos, conceptos de cómo aprender a elaborar nuevos platos. Pero la principal característica de Teresa era la pasión. Y la pasión le llevó a centrarse solamente en su aprendizaje gastronómico. Ella solo estaba en MasterChef Junior para cocinar, todo lo demás le daba igual. Teresa es pasión, una pasión desbordada, que se convierte en maremoto, que ralla el histerismo, pero que le llevó a ser repescada y llegar a la final.

Ojalá despertemos en nuestros alumnos y en nuestros jóvenes la pasión de Teresa por cosas que merezcan la pena.

Martina, organización y autoestima

Martina, al conocimiento de las recetas, le añadía la capacidad de trabajar limpio, virtud que tanto se agradece en la cocina y en el aula, y de organizarse de forma muy ordenada. Daba gusto ver cómo optimizaba el tiempo y los recursos que tenía durante el reto final.
 Además, Martina evolucionó mucho en seguridad en sí misma a lo largo del programa. Al principio, las críticas de los jueces le hundían pero, poco a poco, comenzó a asumirlas hasta que le llevaron a aprender. Aprendió a aprender. 

Aina, compañerismo y sencillez

Aina era mi concursante favorita, y creo que la de media España. Es la preadolescente que todas las madres quieren como hija. Pero, centrándonos en la competencia de aprender a aprender, ¿qué nos puede enseñar esta niña? En mi opinión, Teresa aporta conocimientos, Martina sube un escalón y llega a las habilidades, y Aina llega a la cima al mostrarnos actitudes. Dos actitudes de vital importancia, que le permiten aprender de una forma más perfecta, no meramente técnica: el compañerismo y la sencillez. 
Aina siempre ha demostrado que por encima de la competición estaba la amistad, incluso en la final. Es muy refrescante, en un mundo cada vez más dominado por la competitividad y los rankings, ver esa actitud en una niña que está luchando por su momento de gloria. 
La otra actitud de Aina me resulta más interesante aún si cabe. Su sencillez al recibir las críticas o las alabanzas de los jueces o compañeros es, en mi opinión, lo que hace que pueda aspirar a aprender más sin quedarse enganchada en la vanidad o en la presunción.

Manuel, ganas de aprender y creatividad

Manuel fue justísimo vencedor de MasterChef Junior, en mi opinión. Todos los finalistas tenían algo que los profesores echamos a veces en falta, y son las ganas de aprender. En Manuel yo las notaba especialmente, por la concentración que ponía al elaborar sus menús, por la intensidad con la que escuchaba a los chefs invitados y por la alegría que transmitía cuando los jueces le enseñaban algo nuevo. 

Pero además de eso, Manuel tenía un plus, que estoy convencido que fue lo que le convirtió en ganador: la creatividad. Desde su hamburguesa de pescado hasta su postre de canalón de calabaza relleno de chocolate blanco, pasando por sus emplatados, todo era creatividad. Y en MasterChef hicieron algo muy importante. No le frenaron, no le dijeron que era un niño y no podía hacer esas cosas, sino que le fomentaron esa creatividad. ¡Cuántas veces me he acordado yo viendo el programa de la famosa conferencia de Ken Robinson hablando de que “la escuela mata la creatividad”! Y así, Manuel aprendió a aprender. Él tenía la creatividad dentro. En MasterChef le permitieron sacarla y que aprendiera usándola. Y vaya si aprendió.

Una última reflexión. Todos los concursantes lo han pasado mal. Todos han tenido momentos malos, de tensión. Todos han llorado. Pero todos volverían encantados a MasterChef. Quizá es porque han aprendido. Porque han aprendido a aprender. 

lunes, 26 de enero de 2015

Cultura clásica con Educanon


La semana pasada probé una aplicación que sospechaba que podía tener un gran potencial. Se trata de Educanon. Y no me equivoqué. 


A mis alumnos de cultura clásica les tenía que explicar los tres órdenes arquitectónicos griegos, con sus corrrespondientes columnas. Antes de la explicación les puse un vídeo que había encontrado en Youtube que ilustraba muy bien el tema. El nivel de atención aumentó en ese momento, pero varios alumnos vieron el vídeo sin prestar demasiada atención.

Al día siguiente, volví a poner el vídeo al comienzo de clase. Pero esta vez los alumnos no pudieron verlo "pasivamente", ya que en determinados momentos la proyección se detenía y aparecía una pregunta sobre las columnas dóricas, jónicas o corintias que tenían que responder. Como en este curso no tienen iPad, resolvimos la cuestión haciendo que los chavales respondieran a las preguntas en una hoja de papel. 

Lógicamente, las preguntas no surgieron de la nada. Las había preparado yo previamente, y las había insertado en el vídeo de Youtube mediante la aplicación Educanon. En este caso hice todas las preguntas de tipo test, pero el programa permite más opciones de preguntas. El aprendizaje de los alumnos fue ese día, sin duda alguna, mucho más significativo que el del día anterior.

Os dejo un enlace al vídeo que proyecté con las preguntas. Estoy convencido de que Educanon es una aplicación a explotar.

http://www.educanon.com/public/48215/163796?cn=s

domingo, 25 de enero de 2015

Templanza y sobriedad en el uso de las TIC

La semana pasada impartí a algunos padres de mi colegio una sesión sobre el uso educativo del iPad. Basé mi intervención en dos ideas. En primer lugar, que las nuevas tecnologías han dejado de ser un mundo paralelo y se han convertido en un ambiente más en el que viven nuestros jóvenes. Y en segundo lugar, que para educar a los jóvenes a vivir en ese ambiente, como en todos, hay que conseguir que logren adquirir algunas virtudes. Una de esas virtudes es la templanza.

Una necesidad compulsiva de comprar

El comprar y poseer cuanto apetece se presenta como una manifestación de libertad y de poder, sin caer en la cuenta de que el hombre dominado por el impulso inmoderado de adquirir cosas se esclaviza; y cuando se pone el corazón en ellas comprueba cómo se le escapa la felicidad que esperaba en su disfrute. 

Esta esclavitud tiene varias manifestaciones en el ámbito de las nuevas tecnologías. Por un lado, podemos caer en la tentación de querer tener siempre el último dispositivo que haya salido al mercado, por haber aumentado aunque sea mínimamente las funcionalidades con respecto al anterior modelo. Por otro lado, podemos estar dedicando demasiado tiempo e interés a cuestiones accesorias. La virtud de la templanza nos hará dar la vuelta a esta situación y actuar con señorío sobre los bienes materiales. La templanza nos ayudará a caer en la cuenta de que los bienes son buenos…siempre que no nos convirtamos en esclavos de ellos.

Del anonimato a la insatisfacción

Cuando alguien dice que sí a todos y a todo lo que le rodea o le apetece, cae en el anonimato; de alguna manera se despersonaliza; es como un muñeco movido por la voluntad de otros. Tal vez hayamos conocido a alguna persona que es así, incapaz de decir que no a los impulsos del ambiente o a los deseos de quienes le rodean.

Esa persona acaba dependiendo de las sensaciones que el ambiente despierta en él, y buscando sensaciones fugaces, falsas, que –precisamente por ser pasajeras- nunca satisfacen. El destemplado no puede encontrar la paz, va dando bandazos de una parte a otra, y acaba por empeñarse en una búsqueda sin fin, que se convierte en una auténtica fuga de sí mismo. Es un eterno insatisfecho, que vive como si no pudiera conformarse con su situación, como si fuera necesario buscar siempre una nueva sensación.

El destemplado parece haber perdido el control de sí mismo, volcado como está en buscar sensaciones.

La banalización de la comunicación

El uso destemplado de las nuevas tecnologías puede llevarnos a desvirtuar la bondad de muchas cosas que, a priori, son buenas y positivas.

Los mensajes, por ejemplo, son una herramienta muy útil que nos proporciona la tecnología. No obstante, los mensajes pueden ser empleados de manera abusiva y esto conlleva dos peligros; en primer, la banalización de la comunicación, lo que ocurre muy a menudo en los grupos de whatsapp o en las redes sociales. En segundo lugar, las continuas interrupciones cuando se están haciendo determinadas tareas que requieren cierta concentración, ya sea estudiar, leer, rezar e incluso mantener una conversación personal con otra persona.

De la sobreestimulación al aburrimiento

Incluso desde el punto de vista educativo, hemos de tener cuidado con la cantidad de estímulos que reciben nuestros hijos. Como explica Catherine L´Ecuyer en su libro Educar en el asombro, “cuando presentamos al niño estímulos externos que suplantan su capacidad de asombro, estos anulamos su capacidad de motivarse por sí mismo. 
Al final el niño se apalanca y no es capaz de asombrarse ni de ilusionarse por nada. Tiene el deseo bloqueado. En algunos casos, su adicción a la sobreestimulación le llevará a buscar sensaciones cada vez más fuertes, a las que también se acostumbrará, algo que le llevará a una situación de apatía sostenida, de falta de deseo, de aburrimiento.” 

Una virtud muy positiva

La templanza es la virtud que nos ayuda a controlar los impulsos que sentimos hacia los bienes materiales y a no dejarnos arrastrar por ellos.

Por eso, como cualquier virtud, la templanza es fundamentalmente afirmativa. Capacita a la persona para hacerse dueña de sí misma, pone orden en la sensibilidad y la afectividad, en los gustos y deseos, en las tendencias más íntimas del yo. Decir que no, en muchas ocasiones, conlleva una victoria interna que es fuente de paz. No acalla ni niega los deseos y las pasiones, pero hace al hombre verdaderamente dueño, señor. La paz, esa “tranquilidad en el orden”, sólo se encuentra en un corazón seguro de sí mismo y dispuesto a darse.

Para adquirir la virtud de la templanza la clave es la repetición de actos de desprendimiento. En el ámbito de las nuevas tecnologías hay muchas oportunidades de ejercitarse. Por ejemplo, si queremos acertar en la elección de aparatos electrónicos, la contratación de servicios, o incluso al usar un recurso informático gratuito, resulta lógico que consideremos su atractivo y su utilidad, pero también si aquello corresponde con un estilo templado de vivir. 


¿Esto me llevará a aprovechar más el tiempo, o me procurará distracciones inoportunas? ¿las funcionalidades adicionales justifican una nueva compra, o es posible seguir utilizando el aparato que ya tengo?

La clave para actuar con templanza en el ámbito digital es convencerse de que nuestras aspiraciones más altas están más allá de las satisfacciones rápidas que nos puede proporcionar un click.

miércoles, 14 de enero de 2015

5 cosas que debes saber sobre innovación educativa

Durante los dos últimos fines de semana he escuchado a un par de expertos hablar sobre innovación educativa. Son muchas las ideas que he sacado después de dieciséis horas muy interesantes, pero si tuviera que elegir cinco de ellas, me quedaría con las siguientes:

1. La metodología es contenido de aprendizaje. Por eso es tan importante revisar la forma en la que enseñamos a nuestros alumnos. Para elegir la metodología concreta que vamos a aplicar, es importante programar por competencias.

Programar por competencias nos ayuda a centrarnos más en la parte de aprender que en la de enseñar. Y esto es muy importante para los que nos dedicamos a la educación. Podemos enseñar a hablar a nuestro hámster, pero no servirá de nada si el hámster no aprende ¿No llevamos ya demasiado tiempo dedicando mucho esfuerzo a enseñar a nuestros alumnos sin que éstos estén realmente aprendiendo?

2. El principal obstáculo de la innovación educativa es el miedo. El miedo al cambio, en primer lugar. Pero también el miedo al ruido, el miedo a no controlar la clase, el miedo a la creatividad…y el miedo al trabajo, ya que la innovación pedagógica requiere de mucho trabajo.  

El sistema educativo lleva a los alumnos a aplicar fórmulas y repetir datos memorizados, cuando lo que hay que hacer es desarrollar el ingenio y enseñarles a pensar de formas diferentes dando rienda suelta a su creatividad. Este problema lo fomentamos los profesores al dejarnos llevar por el miedo a nuestra propia creatividad. La solución es enfrentarse al miedo y superarlo. Eliminar los libros de texto y sacar al profesor de su guion establecido es un problema serio para el profesor…las dos primeras semanas. Después, es increíble la cantidad de cosas creativas que un profesor puede programar.

3. Visión compartida del aprendizaje. La innovación de un solo docente no es innovación del centro. Es cierto que el 80% de lo que necesita un centro para innovar ya se encuentra en el propio centro, pero es necesario que emerja y se institucionalice

Para ello es muy interesante trabajar el Perfil de Salida del Alumno, que consiste en fijar qué van a saber, saber hacer y ser los alumnos de un centro una vez hayan completado sus estudios.  Tener esta identidad pedagógica, que conecta el ideario con la metodología que se va a emplear en las aulas, es muy útil para que la innovación educativa sea efectivamente un proyecto común, sostenido por todos los docentes de esa escuela.

4. Saber qué está pasando en nuestras aulas…y en las de otros centros. Para lo primero es interesante el autodiagnóstico de los propios docentes mirándose en el espejo del Perfil de Salida del Alumno. Para conocer la realidad de otros centros, además de los foros educativos y las experiencias que encontremos en Internet, son fundamentales las visitas pedagógicas a otros colegios.  

5. Dosificar las innovaciones, una o dos al año. Tenemos que tener una sensibilidad fina para detectar cuántas innovaciones podemos sobrellevar los docentes en un curso. Implantar el mismo año varias metodologías activas distintas es sinónimo de fracaso estrepitoso. En definitiva, en educación hay que pensar en el ideal pero trabajar en lo posible.

Todas estas ideas se las debo a Federico Malpica y a Óscar Abellón. Sin ellos hubiera sido imposible que redactara esta entrada. Gracias por vuestra dedicación…y entusiasmo.